Current MUD: Reinos de Leyenda 2 Number of logs: 15785 Number of players: 4979 Moderated by: Satyr Zilar Kaitaka Eckol sierephad
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Title: Comienzo de la cuarta era, la destrucción del Cubo NegroDate: 04.04.2008
Winners:   Losers:  PPW: 0.00 OWN colors.
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---Tras Arkhram arrojar la lanza de Longinus al cubo negro por darle su golpe mortal y eliminar
a tal foco de devastación, ocurrió lo siguiente---

Todavía tirados en el suelo tras el impacto, todos se preguntan qué sucederá ahora. El plan de los Dioses... parece haber fallado.

Pero justo antes de que la lanza se desprenda del núcleo...

...una figura translúcida de color del cielo se manifiesta frente a la lanza, sujetándola: su musculado y bien proporcionado cuerpo, digno de una deidad, sólo es cubierto
por una discreta túnica blanca que llega hasta sus rodillas. Al estar a espaldas tuya no puedes ver su rostro, no sabes quién puede ser; sólo vislumbras su larga cabellera dorada, que parece tener
vida propia.



La celestial figura, de bondadosa y benévola aura, tensa todos sus músculos en la acometida contra el Cubo Negro, pero las fuerzas de éste son mayores y no realiza progreso alguno. La lanza
de

Longinus no sólo no avanza, sino que empieza a desprenderse del núcleo.


Una figura translúcida del color de la sangre se manifiesta frente a la lanza, justo detrás de la otra entidad fantasmagórica. Pero ésta es de terrible malignidad, su
cuerpo deforme y plagado de

pústulas está cubierto por harapos hechos jirones y rezumantes de fluídos corporales; al estar a espaldas tuya sólo puedes ver la horrenda parte posterior de su cráneo calavérico, llena de
cicatrices

y llagas.

La maligna y ensangrentada figura se coloca junto a la figura de color cielo y, entre las dos, empujan dolorosamente la lanza contra el núcleo del Cubo Negro, que intenta revolverse contra
el

repentino ataque.


Una figura translúcida de color índigo se manifiesta frente a la lanza. Ésta es la de un Lord de la Guerra, ataviado su cuerpo entero con livianas pero sólidas piezas de
armadura, que parecen

adaptarse perfectamente a su musculatura. La aportación de esta figura en la acometida contra el Cubo Negro parece frenar la maniobra de expulsión de la lanza, que cambia de sentido y empieza
a

hundirse muy lentamente dentro del núcleo del cubo.


Las tres siluetas translúcidas flotan en el aire y se disponen a lo largo de la lanza, empuñándola con fuerza y arremetiendo con ahínco contra el núcleo del Cubo Negro. La pugna parece
desequilibrarse, ahora, en pos de estos tres misteriosos seres: el asta de la lanza avanza muy, muy lentamente, contra el núcleo del Cubo.



Una figura translúcida del color verde se manifiesta frente a la lanza. Tiene forma de saurio antropomórfico y su piel, cubierta de escamas, refleja los haces plateados que
brotan del dañado corazón

del Cubo. Raudo, se une a las otras tres figuras en la carga contra la entidad. La lanza empieza a abrirse paso con más facilidad, y se alza un sonido desagradable de millones de dientes
chirriando.



Puedes sentir el dolor del núcleo porque los escombros, que continúan girando en torno suyo, aumentan su velocidad levantando una enorme polvareda que oscurece todavía más la zona de la
batalla

definitiva. Los ojos de los mortales no pueden sino apartarse malheridos ante el fiero desenlace que se avecina.



¡¡¡Las débiles y espectrales presencias en el Primer Plano Material de Eralie, Seldar, Gurthang y Ozomatli, se
unen en una última acometida que atraviesa completamente el núcleo del Cubo Negro!!!


¡¡¡Una devastadora explosión de luz, producto de la deflagración del núcleo del Cubo Negro, invade toda Eirea!!!

Millones de diminutas partículas procedentes del Cubo Negro se dispersan por todo el cosmos. Un incómodo zumbido permanece en tus oídos tras la colosal explosión. Poco a poco puedes
volver a mirar

hacia el cielo, todavía iluminado. Pero Eirea no se ha recuperado del todo: la tierra sigue temblando ligeramente bajo tus pies, y es un temblor que no deja de crecer...


Todo a tu alrededor se torna borroso y difuminado. Percibes un ambiente tremendamente enrarecido y agobiante, en el que el tiempo y el espacio parecen distorsionarse. Tus sentidos
se hayan

seriamente afectados por esta extraña anomalía. Presa del miedo, te echas cuerpo a tierra.

El Heraldo de los Dioses anuncia con voz celestial: Mortales, Eirea se encuentra sumida en el caos. Preparaos para el cambio de Era.

El aire comienza a volverse turbio y presientes que algo malo va a ocurrir en 10 Minutos.

Finalizas una emotiva plegaria, emergida de lo más fondo de tu ser, en honor de Eralie, tu guía, tu luz y la razón de tu existencia. Pero la respuesta de tu Dios no es menos comedida; Eralie
se

manifiesta ante ti en todo su esplendor, y eres capaz de discernir su figura claramente, distinguirla como si se alzara a un metro de ti. Eres afortunado, pocos son los mortales que han sido
capaces

de invocar a su Dios de esta forma. Eres, sin duda, el mortal que más goza del favor de Eralie. Tu Fe es infinita e inquebrantable, y nada ni nadie puede dañarla.


Los últimos vestigios de Realidad desaparecen y traspasas el umbral del dolor. Desesperadamente separas tu consciencia del cuerpo que la alberga y orbitas hacia el Limbo.

---Al menos Eralie me acompañará en mi destino---
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